El diputado general y el diputado de Hacienda, Markel Olano y Peio González, anunciaban a escasos minutos de la aprobación del presupuesto de 2009 para Gipuzkoa, que no descartan recurrir nuevamente al endeudamiento si “no funcionan” las previsiones de ingresos para 2009, ya que contemplan que se reduzca casi un cinco por ciento la recaudación de los ingresos.
Con este anuncio se confirma lo que Ezker Batua Berdeak viene denunciando hasta la saciedad: la rebaja de impuestos conlleva la merma de ingresos. La permanente rebaja de impuestos que está llevando a cabo el Gobierno foral, cuyo último episodio fue el de la rebaja del Impuesto de Sociedades, además con un trámite de dudosa legalidad, está vaciando poco a poco las arcas forales. En un periodo de bonanza económica no se llegaba a visualizar, pero ahora en época de vacas flacas lamentablemente se está comprobando que la Diputación se está quedando sin ingresos y tiene que recurrir al endeudamiento. No han querido hacer caso a Ezker Batua Berdeak, al contrario nos descalificaban con falsos argumentos como que vamos en contra de la competitividad y de las empresas, cuando es algo totalmente incierto, y al final, lo que es evidente es que las arcas forales se están quedando sin ingresos y ello es debido a una incorrecta política fiscal que premia a los que más tienen y castiga al resto.
Si bien en Ezker Batua Berdeak somos absolutamente favorables a recurrir al endeudamiento en la elaboración del presupuesto, especialmente si ello es para afrontar las necesidades sociales de Gipuzkoa, creemos que PNV y EA tenían que haber actuado con más previsión y responsabilidad y no continuar con el maratón de rebajas fiscales que han protagonizado, siempre con la ayuda del PP y, a veces con la de los socialistas.
En este sentido, queríamos aprovechar estas líneas para realizar una serie de apreciaciones respecto a los impuestos, ya que la manipulación que, a veces, algunos de manera interesada hacen sobre los mismos lleva a malentendidos y a confusiones en la sociedad.
En primer lugar debemos recodar que los impuestos no tienen como objetivo la confiscación de bienes ni de patrimonios. Los impuestos, principalmente los directos (impuesto sobre la renta, impuesto de sociedades, impuesto de patrimonio), son la única herramienta que garantiza que todas las personas contribuyamos, en proporción a nuestras posibilidades económicas, con la creación y el sostenimiento de unos servicios públicos de calidad. Es decir, el dinero que se recauda en concepto de estos impuestos es el que se utiliza para poner en marcha servicios sanitarios y médicos eficaces y eficientes. Para una educación pública que sea capaz de garantizar que niños y niñas reciban una buena formación. Para unos servicios sociales en forma de centros de día, residencias, apoyo a familias con problemas o a menores en situación de desprotección, y de servicios de atención domiciliaria. Para unas pensiones dignas que no se traduzcan en situaciones de pobreza o unas prestaciones sociales como el desempleo que garanticen a las personas una vida digna mientras dure esa situación. Para una política de vivienda que asegure el acceso a una vivienda digna a la totalidad de la ciudadanía.
En definitiva, los impuestos directos sirven para repartir la riqueza de manera proporcional y justa. Cada uno paga en función de lo que tiene, porque de ellos dependen la cantidad y la calidad de los servicios públicos que recibimos después. Sin éstos sería imposible tener servicios públicos.
No obstante, las políticas de los partidos y formaciones de derechas, y otras que se dicen socialistas, han intentado, a través de campañas a bombo y platillo, transmitir a la ciudadanía que los impuestos, sobre todo los directos, son algo negativo. Han difundido la idea de que hacienda es “Paco con la rebaja”, y los han ido reduciendo o eliminando paulatinamente. Si se sigue por este camino, vamos a terminar como en Estados Unidos donde, por ejemplo, no hay sanidad pública y cada uno tiene que pagarla de su bolsillo y él que no tiene que se arregle como pueda.
Los efectos de esas rebajas fiscales son claros, y los datos lo confirman, si se ingresa menos, hay menos recursos para invertir en servicios públicos de calidad, y si esos servicios se deterioran o se suprimen, tendremos que recurrir a pagar por ellos, lo que, a su vez, hará que las personas más necesitadas no tengan posibilidades de acceder a los mismos, incrementándose de esta manera las desigualdades entre ricos y pobres.
Las rebajas fiscales suelen ser objeto de deseo de las campañas electorales y se engaña a la inmensa mayoría de la ciudadanía diciendo que eso pone en nuestras manos más dinero. Yo me pregunto si alguien ha visto los 400 euros de Zapatero. Lo que sí se ha visto es que esa medida ha hecho que Gipuzkoa tenga 115 millones de euros menos para dedicar a todos esos servicios públicos. Igual que se verá con la rebaja del impuesto de sociedades que supondrá más de 116 millones de euros menos para las arcas forales, 116 millones que serán perdonados a las empresas que tiene beneficios, ya que las que no lo tienen no lo pagan. Por otra parte, la más que previsible eliminación del impuesto de patrimonio supondrá en Gipuzkoa otros 56 millones de euros.
Son muchos los millones de euros que las arcas públicas dejan de ingresar, y por lo tanto muchos millones de euros menos con los que garantizar el estado del bienestar, todo ello por la política fiscal neoliberal que han puesto en marcha PNV y EA. Nos dicen que van a tener que recurrir al endeudamiento, normal, porque lo que están haciendo es completamente insostenible y ello tiene consecuencias.
Es totalmente inmoral cuestionar la financiación del estado de bienestar y mientras tanto poner en práctica políticas que sólo tienen como objetivo la rebaja e incluso la eliminación de los impuestos directos, los que pagamos en función de lo que cada uno tenemos. No obstante, se incrementen los impuestos indirectos como el IVA, que pagamos todos por igual, independientemente de lo que tengamos. Es decir, paga lo mismo un multimillonario que un mileurista. Pero, en este caso, el Gobierno central, no tiene reparos en incrementar el IVA. Está claro quien es siempre el pagano y es aquel que menos tiene.
Debemos poner en valor los impuestos (especialmente los directos) y recordar que los mismos sirven para repartir la riqueza en forma de unos servicios públicos de calidad, eficaces y eficientes para que toda la ciudadanía, especialmente las personas más desfavorecidas, tengan garantizado el acceso a los mismos en igualdad de condiciones. En EB estamos a favor del progreso y de la competitividad, pero estamos a favor de que cada persona aporte en función de lo que tiene para sostener un estado de bienestar.
diciembre 22, 2008
Categorías: Fiscalidad . . Autor: arantzagg . Comentarios: Dejar un comentario